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Con un día de retraso en comparación con el resto de Europa, Drones ya llegado a nuestras manos.

Tras casi tres años de espera hemos podido escuchar el nuevo trabajo de estudio de Muse, compuesto por 12 canciones (dos de ellas, Drill Sergeant y JFK, introducciones) dando como resultado un disco de una duración de 52:40 (el segundo más largo de la banda, por detrás de T2L).

El álbum comenzó a gestarse a finales de 2013, y Matt ya avanzaba que podía tratarse de un trabajo “Muy conceptual”. posteriormente descubriríamos que Drones explora el viaje de un humano que a perdido toda su esperanza tras haber sido adoctrinado por el sistema convirtiéndose en un ente vacío que, finalmente, abandona a sus opresores.

El viaje de Drones se inicia con Dead Inside, en dónde nuestro protagonista pierde el amor y comienza a hundirse en la desesperación, que queda olvidada cuando se inicia Psycho y su lavado de cerebro. En mercy descubre que algo falla, hay algo que ya no es capaz de encontrar y se siente perdido y anhelante de una salvación que aún no llega. Handler es la revelación de la manipulación, nuestro personaje sabe que está siendo controlado y reconoce a sus opresores, a los que encara en Defector. Aftermath es el regreso del amor, de una mínima esperanza que representa un nuevo comienzo. The Globalist es la historia enfocada desde el punto de vista del opresor, y a lo largo de sus cambios de ritmo va mostrando el ascenso y la caída del mismo hasta que este acaba con el mundo. Drones concluye el disco de una forma desoladora pues nuestro protagonista se queda en un mundo vacío.

El disco, que ya contaba con la mitad de sus canciones publicadas por el propio grupo a través de video lyrics y videoclips ( las potentes Psycho, Reapers, el single oficial Dead Inside, la recientemente estrenada en videoclip Mercy, y las rockeras The Handler y Defector) encara su segunda mitad aparentemente de una forma más tranquila con Revolt, y Aftermath para volver a adoptar tintes de epopeya con The Globalist a lo largo de sus diez minutos de duración. Drones concluye con la canción que le da nombre al álbum, una composición coral que cierra de forma inesperada, pero no menos brillante, un álbum que lleva el sello del grupo en cada nota.

En cuanto a los trabajos de diseño, estos han corrido a cargo de Matt Mahurin e ilustran cada una de las canciones de Muse, componiendo un escenario bastante apocalíptico.

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