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Entrevistas antiguas xD

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Chuache:
Anda que como Gaia le pille el portátil...hay uno que va a dormir en el sofá

thalvas:

--- Cita de: Chuache en Vie, 17 de Ago del 2007, a las 21:57:08 ---Anda que como Gaia le pille el portátil...hay uno que va a dormir en el sofá

--- Fin de la cita ---

Sí, porque como le coja el gusto al portátil, ya no va a necesitar a Matt. xD xD

roman holiday:
Esto es más en plan artículo que entrevista, pero como es antiguo xD, ahí va:

Revista Guitarrista - Enero de 2002

Ideas Revolucionarias

Es dificil pensar que la insatisfacción pueda conducir a algún sitio en la vida, pero, en el caso de Matthew Bellamy, estandarte de Muse, ese sentimiento se ha convertido en una corriente inspiradora, verdadera artífice del éxito de la banda. El supersónico ascenso a la fama del grupo puede atribuírsele a los factores habituales: genio musical, canciones de estudiada pose, imagen “cool”. Sin embargo, ninguno de esos elementos posee tanto prestigio en términos de rock and roll como la cadena de acontecimientos que siguió a cierta actuación desconcertante en una Batalla de Bandas celebrada en Devonshire, Inglaterra, no hace mucho tiempo. Para Muse, que por aquel entonces se hacían llamar Rocket Baby Dolls, la pretendida llamada de atención de dicho certamen hacia la falta de sentido de las disputas entre bandas no tuvo el efecto deseado, ya que precisamente fue su apasionada actuación, que incluía un violento numerito de destrucción de equipo, lo que les hizo ganar el certamen, y poco tiempo después, el oído del público con poder adquisitivo. Si rebobinamos hacia delante y dejamos atrás dos raros EPs, un primer disco épico (Showbiz), producido por John Leckie (Radiohead, The Verve), además de una muy envidiable gira con gigantes del rock USA, como Foo Fighters y Red Hot Chili Peppers, nos encontramos con un grupo que ha madurado muy rápido, hasta convertirse en un espectáculo de primera clase, y cuyos integrantes se han impuesto la misión de devolverle a su audiencia una degustación del fuego y la energía que, a su vez, recogieron de precedentes tan importantes como Rage Against The Machine y Radiohead.

NOS ENTREVISTAMOS con Matt Bellamy con ocasión del lanzamiento al mercado del segundo disco de Muse, Origin Of Symmetry, un trabajo dotado de un sonido puro y visceral, aunque con un tono de súplica, casi de himno al mismo tiempo. Pero Matt no es sólo responsable de las tareas de composición, sino que también ha hecho unos cuantos cambios en el modelo convencional de guitarra eléctrica, para conseguir ese sonido único característico de Muse.
“Usé un efecto que había comprado en Japón, un Funky Fuzz Fuck, o como se llame...”, nos dice Matt, sonriendo. “Es una cosa pintada a mano realmente extraña, con la que se pueden conseguir esos sonidos raros, cambiando de tono la realimentación. Como tenía que estar agachado constantemente agachado para ajustarlo cada vez que tocaba, al final acabé por pegarlo con cinta aislante a un costado de la guitarra. Realmente hubiera dado igual encargar una guitarra que tuviera este efecto ya incoporado, porque terminé bastante harto de estar agachado manejando botones y de tener que utilizar tanto los pies en los conciertos. Quería intentar hacerlo más manejable, de tal manera que pudiera cambiar ciertos efectos, añadirle un programador de fase, además de este aparato tan extraño que actúa como un retroalimentador. Así se ha reducido el tablero de pedales, lo que significa que tengo más espacio libre para estar en el escenario y seguir haciendo sonidos raros.”

EN ORIGIN OF SYMMETRY se entremezclan numerosos tipos de guitarra, desde las que ofrecen un sonido berreante y sucio, hasta lo sencillamente ruidoso. De nuevo la culpa la tiene la mandolina metálica de Matt.
“El sonido tipo berrido procede de la guitarra de la que te hablé antes, la de la realimentación que cambia de tono”, confirma Matt. “Si coges una canción como Hyper Music, que tiene un sonido muy potente, te darás cuenta de que básicamente se trata de una guitarra acústica con pastillas “piezo”, enchufada a un amplificador al máximo de volumen. Con el “piezo” se consigue mucha pegada, tanto en el extremo superior como en el inferior, creando una sensación de gran alcance que te da en plena cara”.

EN ORIGIN OF SYMMETRY existe una estrecha relación entre los sonidos de guitarra y los del bajo, que nos recuerda a grupos como Rage Against The Machine. Matt admite la comparación:
“Creo que hay una probable influencia de grupos como Rage Against The Machine y The Jimi Hendrix Experience, en los que el bajo y la guitarra a menudo se unen con un propósito común. Se consigue un sonido muy poderoso cuando más de una persona interpreta un “riff” determinado al mismo tiempo. Creo que Rage Against The Machine fueron los primeros en hacerlo, colocando un sonido limpio de bajo en el centro, al que luego añadían un bajo distorsionado en el extremo superior, y, en el lado contrario, guitarra. Así tienes un sonido de bajo y otro de guitarra enfrentados, pero como la frecuencia del bajo distorsionado es de un alcance similar al de la guitarra, te encuentras con una segunda guitarra en el extremo superior del bajo. Vamos, que para un grupo de tres componentes, el sonido es realmente fuerte”.

EXCEPTUANDO SEIS MESES de clases de guitarra flamenca, Matt Bellamy no ha recibido ninguna otra formación musical oficial.
“No se me daba bien leer música”, recuerda Matt. “Tenía aptitudes, pero siempre corría más de lo que el profesor me decía. Puedo hacer cosas excepcionalmente complicadas con la guitarra, pero hay otras cosas mucho más simples que no sé hacer. A decir verdad, aprendí antes a correr que a andar”.
“Cuando escribo música, en un principio está en mi cabeza, es decir, surge mientras estoy pensando. No sé si los demás harán lo mismo, pero cuando viajo con mis compañeros, Dom (batería) siempre tiene la radio puesta, lo que yo odio. No porque no soporte la música, sino porque no me gusta nada que a mi alrededor alguien está escuchando música que a mí personalmente no me apetece escuchar. Cuando viajo, puedo escuchar mentalmente lo que se me antoje, al volumen que quiera, y así es como suelo componer la mayoría de mis temas. De hecho, he escrito mentalmente canciones enteras, incluyendo las partes para piano y guitarra. Incluse las he llegado a tocar sin practicar”.

TAMBIÉN LOS ÍDOLOS de la guitarra necesitan ídolos de la guitarra, y la elección de Matt es Tom Morello, aunque por razones más profundas que la simple adopción de su estilo.
“Tom Morello y Jimi Hendrix han cambiado mi forma de tocar. Observando el tablero de pedales de Tom Morello, el tipo de cosas que hacía, he llegado a la conclusión de que, cuanto menos tengas en lo que respecta a pedales, más oportunidades tienes de tocar de verdad. He estado de gira con grupos que llevan consigo una cantidad obscena de equipamiento extra, y me he dado cuenta de que, a la hora de tocar, le prestaban más atención a los pedales que a la guitarra.
Mi tablero de pedales es similar al de Tom Morello, pero ligeramente más sencillo. De hecho, el técnico de guitarras de Tom Morello, que por cierto es de Exemouth, cosa rara, estuvo trabajando con nosotros durante unas semanas. Básicamente tengo un Whammy Wah y un Delay múltiple, con el que puedes programar diferentes preselecciones. Es el modelo en verde (DM4 Delay Modeler de Line 6). Eso es todo lo que utilizo. Cuando toco en directo, sobre todo en festivales, intento mantener el equipo más sencillo posible, ya que me produce ansiedad la idea de que algo se estropee. Es importante mentener despejada la pista de señalización, o en otras palabras, enchufar directamente a un amplificador Marshall y tener sólo dos o tres pedales”.

SIN EMBARGO, NO ES en el apartado de pedales donde Matt se muestra más entonado.
“Ahora mismo estoy usando amplificadores Marshall JCM 2000. Antes tenía tres amplificadores: un Soldano, un Matchless y un Fender de Ville, los tres funcionando al mismo tiempo. También me compré un equipo de guitarra Roland VG8 y un montón de pedales con efectos. Mi equipo solía ser mucho más complicado antes, pero, a medida que nos hemos ido haciendo más grandes, se ha simplificado. Era ya demasiado. Era como si se tratara de aprender qué sonidos podían crearse a partir de la guitarra, aunque al final del día, uno sacaba la conclusión de que no hay nada mejor que las combinaciones más sencillas”.

LAS INFLUENCIAS VOCALES de Matt proceden de un lugar mucho más elevado, al menos en lo que respecta al tono, y su ideología de espectáculo tiene más en común con las técnicas de meditación trascendental que con las poses de rock.
“Si tuviera que citar a alguien del mundo del rock, probablemente sería a Jeff Buckley”, aclara Matt, a propósito de sus tendencias vocales. “En el escenario tengo dos micrófonos, uno de distorsión y otro limpio. El de distorsión pasa por un Line 6 POD y se conecta directamente con un PA. La cosa empezó cuando grabamos la canción Muscle Museum en nuestro primer disco. Quería tocar ese gran y épico solo de guitarra al final del coro, y, tan pronto como me puse a ello, me salté un acorde, con lo que me encontré de repente cantando un solo de guitarra y tocando los acordes, en lugar de lo que yo había pensado hacer. Al final acabé cantando acompañado de un amplificador Marshall, y sonaba igual que una guitarra. Cuando estoy en el escenario, me puedo perder mientras interpreto las canciones. El mayor problema lo tengo cuando termino de tocar un tema y de repente me despierto y me doy cuenta de dónde estoy y de lo que ha sucedido. Me vuelvo muy tímido y nervioso, por lo que me es imposible comunicarme en ese momento. En cuanto empiezo de nuevo a tocar me involucro completamente en el carácter de la canción, como si estuviera sondeando emociones más simples y profundas, sin las obsesiones que te acompañan en la vida diaria”.
“La música me sumerge en un estado de ánimo a través del cual me es más fácil darme cuenta de lo que significa estar vivo. Mi vida ha sufrido un montón de trastornos, con mi novia, con el dinero, con mis amigos, con los trabajos, con las posesiones, con mi familia, siempre cambiándome de casa, hasta que me di cuenta de que todos estos factores eran bastante inconstantes. Son cosas que pueden cambiar a medida que la vida sigue. Las personas evolucionan. Acabé por acostumbrarme al cambio y por engancharme a esta sensación que la música me proporcionaba, porque lo único que no ha cambiado en mi vida es el proceso que sufro cuando escribo o interpreto música”.

ESA SENSACIÓN ha acompañado a Matt desde su primera infancia.
“Si algo en la vida me iba mal, incluso si me llevaba una bronca de algún profesor, todo lo que tenía que hacer era irme a casa a tocar, y eso me hacía ser consciente de que estaba bien conmigo mismo. En la vida te ocurren muchas cosas, discrepancias con la familia, cuando estás creciendo, y la música siempre ha sido mi válvula de escape de todo eso. Cuando empecé a tocar sólo quería que otras personas sintieran lo mismo que algunos grupos me había hecho sentir a mí. Más que mi reconocimiento, lo que buscaba era devolver lo que me han dado”.


Fin

Egui:
Es muy interesante este articulo :wink:

thalvas:
Muchas gracias roman!!  :wink:
Me encanta este artículo. Sobretodo porque no es una simple entrevista personal para contar chorradas que interesan más a las tías que están locas por Matt que a los verdareros fans de la música...


--- Cita de: Matt Bellamy en Sáb, 18 de Ago del 2007, a las 00:51:40 ---Si algo en la vida me iba mal, incluso si me llevaba una bronca de algún profesor, todo lo que tenía que hacer era irme a casa a tocar, y eso me hacía ser consciente de que estaba bien conmigo mismo. En la vida te ocurren muchas cosas, discrepancias con la familia, cuando estás creciendo, y la música siempre ha sido mi válvula de escape de todo eso.

--- Fin de la cita ---

Me alegra ver que tenemos algo en común Matt y yo. ^^

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