El 14 de noviembre de 2007 en Adelaide, Australia, Matt Bellamy fue a la casa de un fan. Después del concierto de Muse, el moderadamente descansado líder acompañó a un admirador a la casa de sus padres, donde pasó 30 minutos hablando con la madre y el padre sobre música. Pero cuando Bellamy dijo adiós, no tenía ni idea de dónde estaba. No sabía cómo volver al hotel de la banda, así que caminó por las calles de los suburbios en busca de un taxi.

Mientras relata tales aventuras, Bellamy admite “haber bebido un poco”, y que tras unas cuantas copas se vuelve “manejable”, pero afirma que estas escapadas son divertidas, ya que en los últimos años Muse posiblemente han estado demasiado concentrados en el trabajo.
“En algunas ciudades los fans están locos y terminan persiguiéndote”, dice. “No puedes evitarlos. Cuando tienes fans así, acabas pasando el rato con ellos, y te llevan a sitios realmente raros a los que normalmente no irías. En Indonesia acabamos en un antro de un barrio de chabolas. Había pollos corriendo por todas partes y a Dom le preocupaba que alguien nos pegara un tiro”.
El de Adelaide fue el concierto número 90 en la épica gira de Black Holes & Revelations que empezó el 13 de Mayo de 2006 en el Big Weekend Festival de Radio 1 en Dundee, y que finalmente concluyó 6 conciertos después de la aventura de Bellamy en Adelaide, en el KROQ Almost Acoustic Christmas Festival el 9 de diciembre.
Muse estuvieron en Australia dos veces en 2007: la primera vez fue en enero, cuando, encabezando el cartel, tocaron con Jet, The Killers, My Chemical Romance y Tool en la gira anual del Big Day Out. El bajista Chris Wolstenholme dice que es su festival favorito porque las bandas se conocen, comparten los mismos hoteles, y se emborrachan colectivamente.
Es también donde el 29-añero conoció a Kasabian.”El guitarrista de Kasabian es un puto lunático”, dice. “Pero un lunático muy majo. Una noche acabé cansadísimo de él porque insistía en morrearse conmigo. Tuve su bigote en la cara toda la noche”.
Aunque lo de ir de fiesta extrema (invitar a la gente a su propio espacio, máscaras, oscuridad, música a volumen increíble, alcohol y “cualquier cosa que se te ocurriera, probablemente ocurría”) llegó a su momento álgido en la época del Origin of Symmetry, al trío le sigue gustando tomarse unas copas después de los conciertos. Las Vegas es famosa por sus permisivas leyes de consumo de alcohol, y es donde Bellamy terminó, en una de sus visitas, en un jacuzzi con una panda de “desconocidos”. A veces la banda incluso es partidaria de abusar de los instrumentos. “En el Fuji Rock Festival en Japón, en julio, tuvimos un concierto muy extraño”, dice Howard. “Era en las montañas, en un bosque, y cuando se encendían las luces del escenario, unos enormes bichos empezaban a volar a nuestro alrededor. Tenía escarabajos en la espalda, y algo se le metió a Chris en el culo, en los calzoncillos. Fue horrible, nos sentíamos raros con los instrumentos, así que los destrozamos”.
Por supuesto la cima del 2007 de Muse fue el espectáculo del 16 y 17 de Junio en Wembley, como recoge el nuevo dvd The Haarp Tour: Live From Wembley. Con cada concierto de dos horas y dos noches, visto por más de 150.000 personas, Muse fueron la primera banda de rock en conquistar los nuevos cimientos del equipo de fútbol inglés. Posiblemente son también la única banda que usará un medio de transporte de partículas cogido de Star Trek para trasladar al trío al centro del estadio al precio de 10.000 libras por miembro de la banda.
“Para nosotros es obvio porqué lo filmamos”, dice Dom. “El nuevo estadio no es histórico en particular, pero el nombre sí. Cuando pienso en el antiguo estadio, recuerdo que tenía 8 ó 10 años y ví tocar a Queen, o lo asocio a Michael Jackson o Madonna. Siendo unos músicos excesivos, nos encantó la idea de tocar en Wembley, así que pensamos que teníamos que filmarlo. Por lo menos para recordarlo y contárselo a los nietos”.
El trío admite que hubo muchos nervios antes de actuar, porque antes del concierto Chris pasó unas cuantas noches soñando con fallos técnicos, mientras que minutos antes de salir al escenario, Howard dice que su corazón latía tan deprisa que sentía que le iba a explotar.
Vender con una sonrisa
Sobre la música de Muse en anuncios, Chris Wolstenholme dice, “Depende de lo que anuncies. Tuvimos un problema con Nestlé hace tiempo, cuando usaron una canción nuestra. Nos preguntaron, dijimos que no porque no queríamos que nos asociaran con la compañía, pero la usaron de todas formas, y así empezó el lío legal. Usar nuestra música para productos de supermercado es un poco triste, pero no creo que haga ningún daño. Para algunos puede restar integridad artística, pero los anunciantes normalmente usan un trozo tan corto que la mitad de las veces nadie se da cuenta de quién es. No tenemos nada en contra de ello”.
Animar a los soldados
Matt Bellamy sobre las tropas británicas que escuchan música: “Siento una gran compasión por los soldados que en realidad son usados como títeres que representan políticas psicóticas llevadas a cabo por gente que nunca estará en el frente. No tengo nada en contra de ellos. Les veo como gente normal que está un poco perdida, manejables, y que están entrenados para obedecer órdenes. No creo que pueda decir que hay gente que debería o no escuchar nuestra música. Me alegro por cualquiera que nos oiga, independientemente de lo que hagan”.
Lo que no se grabó fueron los altercados del bajista con el personal del hotel la noche del 16 de junio. “Me pasé casi toda la noche discutiendo con el conserje, porque iba con mi familia y no pusieron camas en la habitación para mis tres hijos”, dice. “Estuve como dos horas intentando solucionarlo, así que al día siguiente estaba hecho polvo”.
Sorprendentemente, después de 20 meses de gira, no están cansados unos de otros. “Nos vemos el 95% del tiempo”, dice Dom. “Así que si vamos a casa y no nos hablamos en cuatro semanas no pasa nada, porque los restantes 11 meses del año estamos juntos en la carretera. No estoy asqueado de ninguno; de hecho, no estoy asqueado de nada de esta gira”.
El 15 de Noviembre Matt Bellamy está en su camerino del Rod Laver Arena de Melbourne. Vestido con una camiseta blanca, pantalones negros, y unas botas de piel negra, se sienta en una silla de diseño de piel marrón. Está concentrado en una tira de Blu-Tack, que estira y retuerce entre sus dedos, pegando los extremos para formar un círculo. Por encima del hombro de Bellamy está su armario de viaje, que guarda una selección de chaquetas, vaqueros y deportivas con adornos dorados y plateados. A diferencia del deslumbrante espectáculo, el vocalista tiene una ropa de escena bastante simple, como si nunca hubiera contemplado la idea de un atuendo extravagante.
“Nuestro antiguo director de gira era partidario de que saliera al escenario con una capa y unos colmillos, pero creo que sería muy embarazoso”, dice, torturando el adhesivo de goma. “No creí que tuviera mucho éxito entre los fans. Con nuestra música hemos explorado muchas ideas y zonas extremas, y creo que si fuéramos a traducir éso a la manera de vestir, sería demasiado. He tenido cuidado de no perder la cabeza y ponerme un montón de maquillaje, una capa y salir a escena en un platillo volante. Cuando éso ocurre, es el principio del final”.
Los ojos de Bellamy se iluminan al hablar de salir al escenario en plan OVNI, revelándonos que al final de la gira Absolution, en Tucson, Arizona, vió una nave extraterrestre. Según el 29-añero, la banda estaba en el Day Inn Hotel, donde se habían registrado para no estar todo el tiempo en el bus de la gira. Mientras estaban en la piscina, miraron al cielo y allí estaba. “Era una esfera pequeña, plateada, que se movía muy rápido”, dice Bellamy. Luego apareció otra, y las dos desaparecieron, se hicieron tan pequeñas que ya no podías verlas. No estábamos seguros de lo que era, así que llamamos a nuestro director de gira, que estaba en el lugar del concierto, a unos 30 minutos de allí, y le dijimos que saliera con el equipo. Ellos también lo vieron, así que definitivamente he visto un OVNI”.
El suceso, sin embargo, no ha estimulado la idea de Bellamy de hacerse un viaje turístico por el espacio. “Si pudieras ir por un par de los grandes, quizás”, dice, “pero no voy a pagar 100.000 libras para tener una experiencia personal así. Creo que es un poco excesivo”.
Es posible que el interés de Bellamy por lo desconocido radique en que su madre es medium. “Cuando era joven me di cuenta de que iba al colegio, montaba una ouija y la gente lo veía inquietante”, dice. “Leían que era algo muy raro y oscuro, cuando para mí de hecho no lo era. Me ha llevado tiempo darme cuenta de que si haces una ouija con alguien que empieza a ver cosas y experimentar cosas terribles, es bastante probable que esa persona tenga problemas psicológicos inesperados”. Pero las probabilidades de que Bellamy dirija una sesión de espiritismo con Muse son bajas. “Creo que Chris lo haría”, dice, “pero a Dom no le interesan tanto los fantasmas y esas cosas. Es un chico de ciudad. No estoy seguro de si puedo creer en ello ahora. Creo que es más bien explorar tu propia mente y las mentes de la gente que te rodea, y éso puede dar bastante miedo”.
Como para principios de 2008 Muse están inactivos, Bellamy dividirá su tiempo entre Londres y su casa en el Lago de Como, Italia, el sitio que compositores y artistas han visitado a lo largo de la historia, y donde Winston Churchill se retiró durante la Segunda Guerra Mundial cuando necesitó un descanso. Aunque Bellamy nunca ha llegado a conocer a su vecino George Clooney, sí que ha visto a la estrella montando en bici. “Es un sitio al que vas a relajarte, o a inspirarte para hacer arte o cosas así”, dice. “Si no estuviera de gira, no sé si podría vivir allí de forma permanente. Es una vida muy tranquila, pero todo gira en torno a la comida. Todos están obsesionados con la comida. Vas a cenar y ya estás hablando de lo que vas a cenar la siguiente noche”.
Gastronomía aparte, es, sin embargo, un sitio donde Bellamy puede componer. Después de todo, la mayoría de las letras y la mitad de la música de Black Holes & Revelations fueron compuestas allí. Bellamy dice que no se fía de su instinto compositor mientras están de gira, sino que espera unos meses para descubrir qué dirección quiere tomar. Ahora mismo sus pensamientos le dictan una pieza musical más dentro de lo clásico que un álbum convencional. “Fácilmente podría echar un vistazo a unas cuantas canciones nuevas que ni siquiera tienen guitarra”, dice. “Así que creo que voy a intentar dejar la guitarra como parte de lo que hagamos próximamente”.
Por lo que se refiere a las letras, Bellamy dice que el quinto álbum de Muse podría ser menos apocalíptico que el Absolution de 2003 y menos político y de ciencia-ficción que su última entrega. “Nuestro último disco tiene cinco canciones muy conectadas, y luego varias que exploran cosas personales, conceptos más cotidianos”, dice. “Siempre ha sido algo díficil de hacer para mí, porque soy bastante tímido. Es algo con lo que espero sentirme más cómodo, cantar sobre experiencias vitales y personales, y desde luego quiero explorar éso un poco más. Siempre habrá canciones que intenten inspirar un cambio de algún tipo, o que hagan que la gente se de cuenta de que no deberían abandonar la esperanza en lo que sea que sientan. Intentar entregar optimismo en nuestra música es muy difícil, y en nuestros primeros discos fácilmente nos podían etiquetar de pesimistas. Trato de dar a los que escuchan nuestra música algo un poco más optimista, más que sentir que todo se torna un… agujero negro”.
Por Robyn Dorlean / Traducción: Geles

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