Y ahí voy. Para mí, Bellamy es el típico tío que se levanta por la mañana y dice: mmm, voy a invadir Polonia, a ver si se dejan. O quizá: venga, vamos a llenar un estadio que hoy me siento flamenco y quiero pegar unos gritos. Y lo mejor es que va y lo hace.
Entro en su mente y, aparte de ese rollo Luis XV, lo que veo es un tiovivo de ideas dando vueltas, una noria de sonidos girando sin parar, un volcán de sentimientos (!) a punto de erupcionar. Y me digo: ¿no será que este tío tiene un Trastorno Obsesivo Compulsivo y nosotros, su público, todo el planeta, somos sus comprensivos doctores/cobayas?
yo también lo veo bastante ambiguo, eso que he citado no parece una crítica, y si lo era no importa, me gusta que se así, no le veo nada de malo!