Situado en una bocacalle de Sunset Boulevard, en el ostentoso Hotel Mondrian, el Skybar es uno de los sitios más de moda de Los Ángeles. Las vistas de la ciudad son impresionantes, el ambiente discretamente opulento. Si sabes engatusar al personal de la entrada, famoso por ser selectivo, podrías codearte con la realeza del rock o con la gente más importante de Hollywood.
Desde luego es un mundo aparte comparado con los verdes campos y el espíritu pagano del festival de Glastonbury, pero es exactamente donde encontramos a los que encabezan el cartel de la noche del sábado, Muse, mojándose los pies en la piscina y compartiendo un sushi a mediodía.
"Es el mejor festival del mundo", dice el líder, Matt Bellamy. "Cuando éramos más jóvenes, las bandas no solían acercarse a Devon, así que íbamos a Glastonbury - era el único sitio donde podíamos verlas. Es lo que nos inspiró a ser una gran banda en directo, ir a Glastonbury y ver conciertos impresionantes y pensar, "eso es lo que quiero hacer".
Esta será la segunda vez que Bellamy y sus compañeros de grupo, Dom Howard y Chris Wolstenholme, encabecen el cartel del festival. La primera, en 2004, se estropeó por la repentina y trágica muerte del padre de Dom justo después de que la banda saliera del escenario.
Hoy, sin embargo, el trío de Devon tiene muchas cosas en que ocupar su mente. Aparte de prepararse para liberar el festival de Coachella dentro de un par de días, también tienen que grabar una canción para la próxima película de la saga Crepúsculo, con Butch Vig al frente. Y además Bellamy tiene que sacar tiempo para hacer un recorrido por algunas de las casas más caras de Hollywood (la casa vieja de Christina Aguilera está en su lista).
Pero infinitamente más apremiante es el montón de preguntas que hay al lado del plato de sushi, algunas sobre Glastonbury, otras sobre temas tan variados como las abducciones extraterrestres y la cercana "amistad" que entabló Bellamy con Lily Allen en el reciente Big Day Out en Australia.
Así que, caballeros, cuando estén listos…